Dices que no te quiero
Dices que no te quiero,
y tengo en las pupilas
para tus sueños locos,
mil horizontes amplios;
y para las heridas,
que te dejó el camino,
el bálsamo caliente,
y uncioso de mi llanto.
Dices que no te quiero,
y en la garganta tengo,
para tu risa alegre,
el eco de mi risa;
y para la tristeza
de tus horas amargas
un murmullo más suave
que la más suave brisa.
Dices que no te quiero
y tengo entre los labios,
para tus ansias vivas,
un manantial de besos;
y para que te sea
buena y dulce la vida
un rumor incesante
de plegarias y rezos.
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