Así llegas a mí
Oh mar, espuma, espuma que rodando llegas
a mis descalzos pies, para besarme apenas
y decirme: ¿No me ves?.
Luna de plata que en menguante quedas,
me miras en la sombra recelosa y desconfiada,
y me dices: Ven y acércate a mí.
Oh mármol sin color, estatua fría, dura piedra
sin alma, ya siento que tu voz me llega
para decirme: ¿No me oís?
Pájaro errante que en el bosque moras,
desde tu nido llamas con tu trino de oro
para decirme: Mi canto es para ti.
Lágrimas cansadas que rodando llegan
hasta lo profundo de mi corazón, tristes
me dicen: ¿Puedo quedarme aquí?
Las manos de mi niña
Finas, blancas y marfilinas
eran las pequeñas manos de mi niña,
contemplarlas era mi embeleso
y en cada hoyuelo les ponía un beso.
Se alejaron muchas primaveras
y se doraron el verdor de las praderas,
mis cabellos se mancharon de luna,
pero las finas manos de mi niña
aún lucen bellas como lo fueron en la cuna.
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