Oda a mi vicio
Estoy en un círculo vicioso,
Es muy picoso y jugoso.
Es adictivo porque lo puedo comer
con jicama, pepino, mango o coco.
A mucha gente le hace mal
Y se van al baño sus males a meditar.
Esa botella me hace suspirar
aunque sus amantes sean
el limón y la sal.
Mi boca es como el mismo infierno,
rojo y caliente.
Hace que mi boca quiera
inhalar aire al terminar.
Por mí fuera yo me tomaría el mar.
Él es como el Popocatepetl
y yo, Iztaccihuatl, la mujer dormida.
Somos el uno para el otro, ardientes.
Me regañan y me dicen que lo deje
pero es mío y nadie me lo quita de la mente.
No es mi culpa,
es la de él.
Siempre me provoca y me seduce.
Es irresistible.
Por eso se llama Chile Valentina.
Es para mí porque es de mujeres la Valentía.
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